Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas analizó el impacto de la política de apertura importadora en el entramado productivo de las grandes empresas en nuestro país: En líneas generales, el trabajo plantea cómo se viene dando un proceso de desplazamiento de la producción local, avance en la importación de bienes finales, recorte de empleo y aumento de elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.
Gustavo García Zanotti, economista integrante del instituto e investigador del CONICET, planteó que «nos dedicamos a analizar cómo las grandes empresas nacionales se comportan en este contexto de baja de los aranceles a la importación, abaratando mediante esta vía productos del extranjero. En ese sentido, las empresas reconvirtieron su perfil de negocio: cuando antes eran industriales y productoras, desde 2024 comenzaron a importar esos bienes finales que no necesitan ninguna transformación productiva final; están listos para vender al consumidor final».
«Las empresas importadoras compran barato a precio chino y venden caro a precio nacional, con una diferencia tremenda» Gustavo García Zanotti.
en esa reconversión, con productores que pasan a ser meros importadores de bienes terminados, sucede que la diferencia entre el costo y el precio final se traduce en un margen de ganancia bruto para estas empresas, y esas diferencias son muy grandes. Hoy las empresas que traen bienes del extranjero siguen fijando los precios porque controlan los canales de comercialización. Por ejemplo, Adidas importó 2 millones de calzados en 2023 y 9 millones en 2025. Esos productos importados los compra a $27.000 y los vende a $100.000 las más baratas, y todo eso es ganancia bruta unitaria por cada par de zapatillas. En el mientras tanto, Adidas cerró a una empresa tercerizada que tenía en Coronel Suárez y dejó a 360 trabajadores en la calle«.
Por último, García Zanotti afirmó que «el consumo termina siendo el límite en este perfil de negocio, porque si bien es un modelo de importantes ganancias en el corto plazo, son empresas eminentemente mercadointernistas. Si siguen cayendo los ingresos y el nivel de empleo, este modelo se les volverá en contra. Si al mercado interno le va mal, en un futuro las ganancias serán menores».
