Continúa y se profundiza la problemática del endeudamiento descontrolado y los significativos índices de morosidad en nuestro país. Habiendo repasado los datos con representantes gremiales, dirigentes sociales e incluso con referentes de la actividad bancaria ¿cuál es la situación que viven las familias afectadas directamente por esta problemática?
Natalia D’Alessandro, integrante del Movimiento de Familias Endeudadas, expresó que «uno de los principales motivos que nos llevó a organizarnos de esta forma es entender que lo que atravesamos es un problema colectivo, no individual. No pasa por una cuestión de falta de educación financiera o malos manejos de recursos e ingresos, sino que es una consecuencia del programa económico del Gobierno nacional. El principal factor que impacta en el endeudamiento son los salarios a la baja, en un marco de inflación que no coincide con la realidad de la gente y sus gastos. El salario ya no alcanza para sostener una vida digna pagando alquiler, comida y servicios».
«La gente está muy preocupada, estar endeudado es algo que no te podes sacar de la cabeza. Uno no deja de pensar en ello y atraviesa la vida cotidiana» Natalia D’Alessandro.
Pensando en uno de los problemas puntuales que trae aparejado el endeudamiento, la referente marcó que «desde el Movimiento de Familias Endeudadas tenemos una asesoría jurídica que está dos veces por semana atendiendo gente, intentando brindarles herramentas que sirvan para cada situación puntual. Lo que más aparece es el hostigamiento constante de las empresas, tanto de entidades bancarias como de estudios jurídicos que compraron los derechos de esas deudas al ser catalogadas como irrecuperables. Eso ya corresponde a una cuestión que está por fuera de la ley, porque está prohibido por las leyes de defensa del consumidor no permite vender deuda, ni mucho menos hostigar a las familias. Es muy importante en ese sentido que cada familia sepa que puede comunicarse con las defensorías locales para denunciar estos casos. Además, tanto la extorsión como la agresión son delitos penales que deben ser denunciados».
Por último, D’Alessandro detalló que «el promedio del valor de las deudas de las familias está en unos $400.000, lo cual no es un monto tan significativo pero pesa muchísimo en el marco de los intereses usureros que ponen las entidades funancieras. Son intereses punitorios que arman una bola de nieve que agranda el problema de la deuda, incluso cuando las deudas netas no sean tan altas. Por eso es que en 2023 la tasa de morosidad era de 2,23%, y hoy ya está en 13%. No creemos que la situación vaya a mejorar bajo este Gobierno nacional que impulsa el modelo económico que empuja a las familias a esta situación».
