Sigue profundizándose la problemática del endeudamiento en la Argentina de Javier Milei: Un informe elaborado por el Banco Central detalla que el 87% empleados públicos están endeudados. Y en ese sentido, uno de los sectores donde más impacta esto es en la Seguridad y la Defensa. Allí, los niveles de morosidad superan el 25%, señalando que uno de cada cuatro uniformados ha reportado atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones crediticias.
Pablo Mendoza, dirigente de ATE Punta Alta, expresó que «los datos son muy concretos y los vemos también acá en Punta Alta, que es una ciudad muy estado-dependiente, donde un 80% de la población subsiste por salarios del Estado, mayormente el nacional pero también el provincial, muncipal y jubilados. Al ser la base más importante de la Argentina, somos una de las ciudades donde las deudas entre los uniformados más impactan».
«Todo esto parte de los salarios de pobreza e indigencias que hoy reciben las Fuerzas Armadas, con números que no cubren ni siquiera la canasta básica. Hay trabajadores asalariados que no comen todos los días, o que se enferman y no pueden comprar medicamentos» Pablo Mendoza.
¿Cómo es la situación de los salarios en el sector? El dirigente gremial detalló que «el militar que sale de las Fuerzas Armadas está recibiendo unos $500.000 en un contexto de paritarias pisadas. Es imposible salir de esto con aumentos de $8.000, y por ello reclamamos la apertura de paritarias para dejar de tener trabajadores por debajo de la línea de la pobreza. Es un combo explosivo que se está gestando hace dos años, y no podemos seguir así con este sistema colapsado que pierde capacidad día a día, con un trabajo tan sensible como el de defenser la soberanía».
Por último, Mendoza destacó que «toda esta situación repercute fuertemente en la salud mental de los trabajadores y sus familias. La gente no está bien, hay un tema con la salud mental que es muy complejo y que está a punto de explotar. Es algo muy triste, porque como sindicato vienen los trabajadores a golpearnos la puerta desesperados porque quieren llevar un plato más de comida a su casa. Y los problemas de salud mental se disparan cuando se relacionan con alguna cuestión de salud familiar, como no poder pagar algún tratamiento de sus hijos o no poder comprar el medicamento a sus padres».
