Micaela Ortega, de 12 años, fue asesinada hace una década en Bahía Blanca tras ser engañada por Jonathan Luna a través de Facebook. La nena desapareció el 23 de abril de 2016 y su cuerpo fue hallado el 28 de mayo.
Se trata de un caso emblemático de grooming seguido de femicidio, que terminó con una condena a cadena perpetua y una ley nacional que fue reglamentada en 2022 y estableció el Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming.
A raíz de este tema hablamos con la docente Adriana Tassara. Ella integra el Observatorio del Uso Responsable de Redes Sociales del Concejo Deliberante y forma parte del Programa de Acompañamiento en Red (PAR), perteneciente a la Secretaría de Políticas Sociales y Fortalecimiento Comunitario del Municipio.
Tassara recordó que el Observatorio nació en 2018 para nuclear espacios de trabajo con las infancias tras el impacto del caso Micaela. La docente citó las palabras de Mónica Cid, mamá de la niña, como motor de la prevención: «Si alguien me hubiera hablado de esto, quizás hoy Mica estaría conmigo».
Respecto a la evolución del riesgo, la especialista advirtió que las plataformas han cambiado drásticamente desde 2016. «La tecnología avanza a un paso agigantado; se adelanta a lo que podemos aprender de ella. Especialmente para quienes somos más grandes, siempre vamos detrás», explicó sobre la brecha generacional.
La docente fue categórica sobre la identidad de los acosadores en la actualidad. «Hoy el grooming no está solo en un perfil oculto o desconocido», afirmó, señalando que ahora se cuenta con herramientas como la inteligencia artificial para simular videollamadas y voces de adolescentes.
Además, Tassara alertó sobre la cercanía de los agresores, derribando el mito del «extraño en la plaza». «A veces el vínculo de confianza ya lo tienen a través de la familia. Puede ser un tío o un amigo del padre que pide una foto o hace comentarios que incomodan», señaló sobre la captación en entornos cercanos.
«La tecnología avanza a un paso agigantado, se adelanta a lo que podemos aprender de ella»
Para detectar estas situaciones, la docente instó a las familias a ser observadores activos de los cambios de humor o aislamiento. «Habilitar qué está pasando en las redes es una apertura a eso que el adolescente no se atreve a contar», indicó, sugiriendo integrar la pregunta por el mundo virtual en la rutina diaria.
Sobre los retos virales que afectan a las escuelas, Tassara remarcó que estos captan a quienes están más necesitados de contacto en la soledad. «Si no trabajamos en red es muy difícil encontrar herramientas de cuidado; familias y escuelas deben hacer acuerdos sobre el uso del celular», enfatizó.
La especialista también reflexionó sobre la responsabilidad de los adultos y el ejemplo que brindan. «El ejemplo busca más que la palabra. Los padres les piden que dejen el celular para cenar, pero ellos mismos están con la pantalla en la mesa», cuestionó sobre la coherencia en el entorno familiar.
Respecto a la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones, utilizó una metáfora sobre la maduración cognitiva. «Si no estamos al lado, es como haberles entregado las llaves del auto a los tres años», sentenció, subrayando que la autogestión emocional termina de desarrollarse recién cerca de los 30 años.
Finalmente, destacó que el Programa de Acompañamiento en Red (PAR), cuya coordinadora es Cid, aborda historias donde el cuerpo «da señales». «Cuando pueden advertir la situación, surge el momento en el que algo les hace ruido en la panza y están incómodos. Abrir el canal de comunicación es la primera herramienta para salvarlos», concluyó.
Para asesoramiento o denuncias ante sospechas de grooming, el Municipio dispone del teléfono 2915322397 (Programa PAR) y atención presencial en la Secretaría de Políticas Sociales, ubicada en Alsina 65.


