Alberto «Pichu» Desideri entrenó a Lautaro Martínez en las categorías formativas del club Liniers de Bahía Blanca y fue quien lo hizo debutar en primera división de la Liga del Sur con 15 años de edad. Con él hablamos este viernes en Total Normalidad, a dos días de que el jugador bahiense marcara el 2-1 contra Inglaterra y metiera a la Scaloneta en una nueva final de un Mundial.
«Lautaro siempre fue muy profesional, desde chiquito. Decir profesional ahora que uno lo ve en la elite es muy fácil, pero ya desde chico se cuidaba en la alimentación, comía fideos blancos con queso por los hidratos, quería ser el goleador y salir campeón. Tenía cara de enojado cuando se iba perdiendo y se movía en la cancha para que el partido mejorara; ya era un jugador preparado para esto», contó Desideri en Urbana 93.9.
«Una parte distintiva de él, que fue muy importante y mantiene hoy en día, es que soporta la competencia al máximo nivel. Si tiene que entrar después, entra después; si tiene que entrar de entrada, entra de entrada, y compite siempre sin ningún tipo de desnivel emocional. Es muy emocionante prender la televisión y ver la trayectoria que ha hecho este chico», agregó.
Sobre las dificultades del fútbol formativo y el rol de los clubes del interior, señaló que «el primer eslabón está en el club con la parte social, la educación, el grupo y el compañerismo. Después, cuando el jugador se va desarrollando y tiene las condiciones naturales de poder ser un profesional, ahí es donde hay que acelerar. Es un trabajo difícil poner a los chicos en las posiciones correctas en las infantiles, pero Lautaro, salvo un año que jugó de media punta, conservó siempre su lugar táctico estratégico en el área».
Finalmente, acerca del esfuerzo social que forja el temperamento del futbolista argentino, indicó: «La rifa, el asado para comprar pelotas y el esfuerzo de la comunidad es lo que nos hace diferentes de Europa, y es algo que tenemos que conservar. Ese recorrido social le pega al chico en su formación deportiva. Cuando en Europa escuchan de estos tipos que no se entregan nunca y que dejan todo en la cancha, yo creo que ese temperamento nace de todo ese camino inicial».


