Un sistema de microcréditos que funciona desde hace 25 años en Bahía Blanca permitió atender más de 4.500 demandas de mejoramiento habitacional y extendió su cobertura a más de 40 barrios.
Se trata de los Fondos Rotativos Solidarios (FRS), administrados actualmente por Cáritas y la Asociación Civil Ser Comunidad, en articulación con la Municipalidad. Sobre el tema hablamos con Paola Ariente, subsecretaria de Hábitat del Municipio.
«Ponemos en valor esta política pública de 25 años que atravesó muchos desafíos y crisis económicas de nuestro país y todavía se sigue sosteniendo. Es un programa descentralizado y participativo que involucra al Estado municipal y a organizaciones territoriales como Cáritas y Ser Comunidad, logrando transformar y mejorar la realidad habitacional en los barrios», dijo en Total Normalidad.
Ariente detalló que «el programa apunta a familias que quedan fuera del mercado bancario formal y no tienen acceso a financiamiento tradicional. Su fin específico es reducir el déficit cualitativo de las viviendas: no es para casas nuevas, sino para mejoras de salubridad o hacinamiento como sumar una habitación, hacer un baño o reparar techos dañados por tormentas o inundaciones»,
«Es un modelo de financiamiento solidario y autosustentable donde el valor de la palabra es fundamental. Al comprometerse la familia a devolver el crédito, permite que otro vecino de la comunidad acceda. Ese circuito cerrado se sostiene gracias a los promotores barriales, que son vecinos del propio barrio que en su momento tomaron un crédito y hoy acompañan el proceso», explicó la funcionaria.
«Desde 2001 a la fecha hemos atendido a más de 4.500 familias en alrededor de 45 barrios. El Municipio asegura por ordenanza los fondos iniciales y, mediante la devolución de las cuotas, las organizaciones logran cuadruplicar ese dinero en el tiempo. Es un círculo de confianza técnica y comunitaria que además cuenta con el monitoreo del Conicet y la UNS», sostuvo Ariente.
