Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) lanzaron un informe que detalla cómo continúa en caída libre la actividad del rubro: la disminución interanual alcanzó el 6,1%, mientras que la capacidad instalada ronda el 39,6%, representando un mínimo histórico. Esto también tiene su impacto en la generación de empleo del ámbito metalúrgico, con números rojos en cada unos de los sectores que componen esa actividad industrial.
José Tamborenea, presidente de la Comisión de Política Industrial de ADIMRA, aseguró que «es una caída realmente muy grande que ya se convirtió en tendencia, no es circunstancial. Venimos en caída libre en todos y cada uno de los sectores de manera heterogénea, siendo una cámara que engloba a más de 25 mil empresas, incluidas muchas de Bahía Blanca. Los números son propios de la pandemia; es el peor agosto desde 2016. La caída interanual es del 6,1%, el acumulado de este año cae un 5,6% y la pérdida de la actividad dio un 3,9% de agosto contra julio».
«Hemos perdido en estos dos años y medio un total de 20 mil puestos de trabajo; 2 de cada 10 puestos de trabajo perdidos en la industria son metalúrgicos» José Tamborenea.
En ese sentido, el industrial aseguró que «somos una industria que representa el 19% del PBI industrial de todo el país. Y además somos una industria de industrias, que fabrica las máquinas que se usan para producir en todos los rubros del país. Es una industria muy federal que abastece a todos los sectores, con una enorme llegada a las PyMEs. Hay muchísimos talleres que hacen intervenciones, reparaciones y puestas a punto de máquinas. Estamos en todas las ciudades pequeñas en el interior del pais».
Finalmente, Tamborenea destacó que «en un país donde viven casi 50 millones de habitantes no alcanza con lo que pueda producir Vaca Muerta o el sector minero. Está claro que es necesario, pero solamente con esos sectores no alcanza si no generás una cadena de producción que no solo derrame sino que abastezca de servicios y producción al pais. Sino, vamos a tener un pais para unos pocos. Aunque funcione y genere divisas, inyectar más petróleo o gas a un oleoducto no genera puestos de trabajo, no representa una expansión del empleo. Los niveles de productividad pueden ser altos, pero eso no derrama en trabajo ni en inversiones productivas».
