Las privatizaciones en Argentina son un eje central de la gestión del presidente Javier Milei, con procesos activos para transferir empresas y concesiones al sector privado. En Total Normalidad hablamos con Pablo Becher, doctor en Ciencias Sociales, para entender qué pasaba en los 90 con esta situación y compararla con lo que se vive en la actualidad.
El sociólogo comparó los efectos de la reforma del Estado menemista con el escenario político y social actual, advirtiendo sobre las dificultades de resistencia ante el avance de las nuevas políticas oficiales. «En los 90 también con las privatizaciones se daban determinadas indemnizaciones, todo eso terminó absolutamente en la nada. Terminó en microemprendimientos que en muchos casos terminaron en un fracaso total. Se exacerbó el individualismo. El problema en la actualidad es que ese individualismo ya está exacerbado», contrastó sobre ambos períodos.
Becher puntualizó que el impacto inicial de cualquier proceso de privatización se traduce de forma inmediata en el mercado laboral mediante la reducción de puestos de trabajo. «Vienen de la mano de la gestión empresarial, de una efectivización específica del trabajo, donde el trabajo se vuelve más racional, donde hay una lógica vinculada al costo y la producción. Entonces, claramente, lo primero que genera la privatización es una reducción del empleo y un aumento de la desocupación», analizó.
Asimismo, marcó la pérdida de contención y de sentido de pertenencia colectiva que sufren los trabajadores despedidos en comparación con las redes que existían en el pasado. «Cuando uno trabajaba 20 años en una empresa, por ejemplo una empresa pública, y esa empresa se privatizaba, y esa persona perdía el empleo, perdía un grupo de pertenencia, perdía una identidad laboral. Hoy el sujeto tiene difícilmente una estabilidad y difícilmente una identidad con un espacio social», señaló en referencia a la desintegración de las trayectorias laborales tradicionales.
Finalmente, el investigador remarcó la aparición del pluriempleo y de jornadas de trabajo cada vez más extensas como un mecanismo de subsistencia frente al deterioro salarial generalizado. «Si a la precarización del empleo, que de alguna forma es un factor estructural de la economía argentina, ahora se le suma que la gente trabaja cada vez más horas. Y hay un fenómeno nuevo, la autoexplotación, que no solamente se da en sectores populares, sino en sectores de clase media», concluyó.
