Tras las agraviantes declaraciones del Presidente de la Nación, Javier Milei, contra la comunidad científica, la Red de Directores de Centros Científico Tecnológicos del CONICET manifestó su repudio a través de un comunicado. Milei había expresado en una entrevista la semana pasada que «en los medios y en las universidades existen terroristas disfrazados de docentes, estudiantes, investigadores y periodistas”. A ello, autoridades respondieron que los dichos configuran “un ataque institucional de extrema gravedad al sistema científico, tecnológico y universitario argentino”.
Silvia London, directora del CONICET Bahía Blanca, afirmó que «nos sentimos particularmente agraviados porque el Presidente haya utilizado el término de ‘terrorismo‘ que no es una palabra menor. Es un delito grave, que además desde lo social se lo asocia con llevar miedo a la sociedad, algo que es exactamente lo contrario a lo que hacemos como investigadores. Nosotros siempre tratamos de ser respetuosos a la investidura presidencial, pero no recibimos ese mismo respeto del otro lado desde hace mucho tiempo, incluso desde la campaña donde Milei decía que quería desarmar nuestra institución».
«Tenemos problemas no solamente para subsistir por los bajos salarios, sino que además no contamos con recursos para mantener la infraestructura básica, los microscopios, los Rayos X, los laboratorios que tienen equipos costosos, etc» Silvia London.
En ese sentido, la investigadora marcó que «siempre de alguna manera nos bancamos los comentarios, insultos y calificaciones despectivas, pero este término en particular nos remite a otras épocas de la historia de nuestro país, y por ello sacamos este comunicado. Repudiamos el término y el sentido que le dio desde su lugar como Presidente; es un desatino del muy grave viniendo del Poder Ejecutivo».
En términos de funcionamiento, London detalló que «la partida presupuestaria con la que venimos trabajando está en un mínimo histórico, el presupuesto nunca fue tan bajo. Todo este desfinanciamiento genera que muchos investigadores e investigadoras se vayan del sistema científico y universitario, porque hoy los sueldos no alcanzan para vivir aún tras pasar ocho años capacitándose para llegar a ese lugar. Los salarios actuales están un 40% por debajo de lo que estaban hace dos años y medio en términos reales».
