Se profundizan las consecuencias de los importantes aumentos en los combustibles el último mes, con incrementos que llegaron al 20% en marzo en nuestra ciudad. Esto genera una serie de dificultades en el transporte público de pasajeros, que incluso ha llegado a parar en ciertas ciudades del interior del país. Si bien esto no sucedió en Bahía Blanca, ¿cuál es la situación del sistema a nivel local?
Roberto Ponce, secretario general de la UTA Bahía Blanca, expresó que «si bien en Bahía Blanca hasta ahora venimos trabajando normalmente, el sistema en general está complicado, y ya es de público conocimiento que la inflación nos come a todos. El poder adquisitivo de la gente no alcanza para sobrevivir ni llegar a fin de mes, aunque en ese marco nuestros compañeros están cobrando sus haberes en tiempo y forma. El sistema está complicado no solo por el aumento de los combustibles, sino también de los insumos y el mantenimiento de los vehículos. La calidad del servicio no es la mejor y no se pueden renovar las unidades».
«Si bien Bahía Blanca es una isla comparado con el resto de las localidades del interior del país, tampoco somos ajenos a la crisis que vive el transporte, y hoy estamos en la misma situación a nivel calidad de servicio que todo el interior» Roberto Ponce.
En ese sentido, el sindicalista planteó que «estamos cerca de la renovación de las concesiones del transporte público, aunque aún no conocemos la intención del Ejecutivo en ese sentido, Estamos en conversaciones, y en estos días nos vamos a reunir con el Ejecutivo para ver cómo se continua. En junio se vencen las concesiones y no hay nada claro. En Bahía Blanca hace años que venimos trabajando en conjunto los gremios, las empresas y el Municipio, sin importar quien esté al frente, para que funcione bien el servicio».
En cuanto a la situación de las empresas de transporte público, Ponce destacó que «el empresario viene quejándose hace rato, reclamando por una suba de la tarifa porque no cierran los números. Mientras tanto el servicio cae, y tenemos un 85% de vehículos viejos, lo que nos complica muchísimo. Las unidades se rompen más, sus insumos son mucho más caros, y la inflación hace subir el combustible. Hay muchos factores que generan la caída del servicio del transporte, entre los que se destaca la caída del poder adquisitivo de la gente. Debemos buscar alternativas para no repercutir en la calidad del servicio. Debemos usar el ingenio para ver como salir de este embrollo que nos metió este Gobierno nacional».
