Valeria Duval, doctora y profesora en Geografía, presentó en la Comisión Asesora Ambiental del Concejo Deliberante un informe titulado Expansión urbana y espacios verdes en Bahía Blanca.
Se trata de un trabajo que viene realizando junto a María Belén Ramos, con quién publicó un artículo en 2023. En él, las profesionales advierten sobre una distribución desigual de espacios verdes en la ciudad y proponen la realización de un «corredor verde».
«En líneas generales es más verde la parte norte. En el centro se da la presencia de algunos espacios verdes de gran tamaño y ya para lo que es la zona sur, sobre todo este, los espacios verdes no existen o son muy pequeños. Allí no hubo demasiada planificación del crecimiento urbano», dijo la geógrafa en el programa Total Normalidad.
El registro realizado por las investigadoras indica que en Bahía Blanca existen 191 espacios verdes. Duval explicó que la cantidad total no asegura que todos los vecinos tengan acceso a ellos por igual. «Pareciera que son muchos, pero mirando el plano, en los barrios más periféricos son plazas o bulevares que son muy pequeños y que, por supuesto, eso también incide en la accesibilidad», detalló la docente.
El estudio analizó cómo creció la ciudad entre 1985 y 2020 para comparar el avance del cemento sobre la vegetación. Durante esos años, la construcción se extendió sobre terrenos que hoy no pueden absorber el agua. «Vimos que la infraestructura gris se ha ampliado y la vegetación ha disminuido», señaló Duval.
La falta de planes de urbanización en el sur y el este de la ciudad genera zonas sin contacto con la naturaleza. El informe muestra que en esos sectores los vecinos deben recorrer distancias largas para encontrar una plaza. «Son áreas donde las personas necesitan un transporte público o privado para lograr acceder a ese espacio verde», sostuvo la geógrafa.
Para unir las áreas verdes que ya existen, la propuesta propone crear un camino verde usando terrenos baldíos o del ferrocarril. «La idea sería conectar espacios que ya están consolidados con otros, que son tierras abandonadas o sitios de inseguridad», explicó la profesional. El plan busca que estos terrenos se conviertan en puntos de encuentro para los vecinos.
La investigación también relaciona la presencia de plantas y árboles con el bienestar de las personas. Duval remarcó que el contacto con la naturaleza mejora la convivencia. «Nos ayuda a ver cuál es la dinámica del espacio en el que vivimos; a la salud mental y física contribuye un montón», afirmó respecto a los beneficios de contar con plazas y parques cerca de las casas.
El proyecto propone además plantar árboles que sean propios de la zona. Estas especies están acostumbradas al clima local y no necesitan tantos cuidados de riego. «Sería bueno incorporar árboles que sean nativos y que no requieran de tanta precipitación, no necesitan ser mantenidos y regados tanto como por ahí los exóticos», manifestó sobre la elección de plantas como el algarrobo o el caldén.
Finalmente, el informe destaca que el mantenimiento de las plazas depende tanto del municipio como de los habitantes. La investigadora puso como ejemplo el trabajo que se hizo en la Plaza del Algarrobo. «Es un ejemplo porque hay conciencia de los vecinos y la gente disfruta mucho de ese espacio», concluyó Duval.


