Crece la preocupación por la situación que atraviesa la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): Se estima que más de 60 trabajadores y trabajadoras del organismo recibieron la notificación de su despido. Según informan, no han tenido ningún tipo de contacto con las autoridades, por lo que parte del plantel decidió concentrarse en el edificio de la CNEA hasta tener una definición sobre lo que sucederá con su situación laboral.
Marcia Ortiz Arriaga, secretaria de Organización de la Junta Interna de ATE CNEA, expresó que «hasta el momento son 62 las notificaciones de despidos recibidas, pero sabemos que en cualquier momento pueden ser más. En la CNEA tenemos trabajadores contratados con renovación anual, pero con la llegada de este Gobierno pasó a ser renovación trimestral, con la tremenda incertidumbre que eso genera. Los despidos se dieron en medio de mentiras por parte del presidente del organismo, que dijo que se trataba de compañeros administrativos que cumplían roles sin importancia. Eso es falso, además de que el trabajo de cada compañero es muy importante».
«Este Gobierno no nos va a amedrentar, y vamos a seguir peleando por la soberanía de nuestro país» Marcia Ortiz Arriaga.
En términos laborales, la trabajadora resaltó que «el sector nuclear es estratégico para nuestro país y lleva muchos años de formación. Todos los puestos de trabajo son importnates, incluso los administrativos por las compras que llevan a cabo o por la gestión de material en áreas sensibles, todos son importantes. La pérdida de cada compañero es muy grave, y dificulta que se puedan sostener las actividades que la CNEA realiza. En lo que va del Gobierno ya perdimos 400 compañeros por renuncias, porque el salario no alcanza y porque el organismo no funciona. Nos han bajado el presupuesto y han recortado nuestros salarios».
Por último, Ortiz Arriaga se refirió a la importancia del organismo para el conjunto de la comunidad: «Son infinitas las aplicaciones de las tareas que realiza la CNEA, fundamentalmente en materia de producción de energía, pero también con aplicaciones técnicas y médicas. Uno de los proyectos más importantes era la construcción del reactor CAREM, que costó muchísima inversión y hace rato está paralizado. Hay muchísimos desarrollos en materia de energía y de aplicaciones nucleares que ya no se van a hacer, y que están detenidos luego del despido de tantos compañeros de trabajo».
