El intendente Federico Susbielles presentó los avances en el diseño del nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) de Bahía Blanca y destacó el consenso alcanzado con colegios profesionales y desarrolladores locales.
Además, el jefe comunal adelantó que la propuesta será enviada la próxima semana al Concejo Deliberante para su análisis y tratamiento.
El CUOT es una herramienta estratégica que reemplazará una normativa vigente desde 1991 y que definirá las reglas para el desarrollo urbano, ambiental, productivo y habitacional de la ciudad durante las próximas décadas.
Uno de los presentes en el acto que se hizo en el salón Héroes de Malvinas fue Juan Boiardi, presidente del Colegio de Arquitectos local, con quien hablamos hoy en Total Normalidad para profundizar en la importancia de esta iniciativa.
«Urbanizar no es lo mismo que crear ciudad. Esta cosa de agarrar y subdividir manzanas y las manzanas en lotes y crear calles y se terminó el asunto. La ciudad crece o debería crecer de una manera ordenada y completando ciudad», dijo Boiardi al hablar del crecimiento sin control que ha afectado a muchas localidades argentinas.
Sobre la dispersión urbana descontrolada y sus consecuencias en la calidad de vida, el profesional comparó el crecimiento de algunas ciudades con una mancha de aceite o tinta.
«La mancha de tinta hace una diáspora que empieza a tener pequeñas localizaciones de cosas con poca densidad a lo largo de un territorio muy vasto. Eso hace que sea imposible, económicamente y a veces físicamente, proveer de servicios a todo aquel que se fue en un radio que dista de la centralidad de una ciudad. Y eso hace que la vida sea realmente mala», sostuvo.
«Las ciudades no tienen que ser así, tienen que crecer de una manera controlada, lo más compacta posible, para que justamente todos los servicios que posee sean lo más eficientes posible», explicó.
Boiardi valoró el hecho de que se esté abordando finalmente la revisión del Código y haber superado la lógica de pensar las obras de Bahía Blanca como si fueran de una sola época.
«Un saldo de 35 años es una enormidad. La planificación no es una foto, tiene que ver más tal vez con una película. En un momento se hace un corte, decimos: bueno, a ver cómo estamos, para dónde dijimos que íbamos a ir. ¿Dónde estamos? Nos fuimos para el otro lado, entonces hay que hacer algunas políticas de contratendencia y así ir haciendo la lectura permanente de la ciudad», indicó.


