De acuerdo a ADIMRA, la industria metalúrgica de la Argentina volvió a caer en septiembre: el descenso de la actividad se ubicó en 3,3% interanual, y ya acumula un 5,3% en lo que va del 2026. Por su parte, la capacidad instalada apenas supera el 40%, lo que marca que seis de cada diez máquinas en el sector no están siendo utilizadas, representando el peor valor en esta serie en la última década.
Daniel Gómez, secretario general de la UOM Bahía Blanca, aseguró que «son números que se van profundizando cada vez más, y que reflejan una dura realidad que se esconde detrás de los números. Por cada máquina parada en una fábrica hay personas, trabajadores, familias que están atravesando una situación muy dura. Estamos hablando de una industria primordial para el desarrollo de un país y una Nación, lo que hace lamentable las políticas tomadas por este Gobierno nacional. Si bien es difícil determinarlo con exactitud, nuestra actividad supera ampliamente los 20.000 puestos de trabajo perdidos, con empresas que cierran día a día por goteo».
ℹ️Ya está disponible el Boletín de Actividad Metalúrgica del mes de Septiembre 2026.
🏭En septiembre, la producción metalúrgica cayó 3,3% interanual y acumuló una baja del 5,3% en los primeros nueve meses de 2026.
Aunque registró un rebote mensual del 2,5%, no logró compensar la caída del mes previo.
A su vez, los ocho sectores relevados continuaron por debajo de sus niveles de un año atrás.👉Accedé al informe completo aquí: https://t.co/X9DekTZNXZ
— ADIMRA (@redadimra) October 19, 2026
«Muchas empresas están haciendo un gran esfuerzo para no cerrar, incluso con muchas cambiando su actividad. Aún así, hay muchas otras que no quieren tomar ese riesgo y se desprenden de su gente. Es muy difícil que esos puestos de trabajo retornen» Daniel Gómez.
Sobre la perspectiva de sobreponer la situación si cambia el modelo económico en el corto plazo, el sindicalista marcó que «un taller o una fábrica que cierra no se puede volver a poner en marcha en una semana; ya perdiste el mercado, trabajadores y máquinas. Eso no se recupera rápidamente, vemos que pasa en las distintas ramas de la industria, con la única excepción de lo que tracciona Vaca Muerta, con Neuquén y alguna zona lindante. Aún así, en Vaca Muerta no hay lugar para la totalidad de la industria nacional. Esto pega muy duro incluso en zonas donde no hay una industria metalúrgica tan desarrollada, como puede ser Bahía Blanca».
Finalmente, Gómez resaltó que «lo que se pierde o se rompe no se recupera así nomás, son decisiones que le van a costar mucho al país. En ese sentido, uno ve cómo se comienzan a reemplazar productos nacionales por la importación, lo cual le cuesta a industrias pero también a comercios de nuestro país. Allí estamos tirando a la basura la formación de profesionales en un mercado laboral que cada vez es más chico».
