El ingeniero agrónomo Matías Quintana, quien trabaja en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Ascasubi, habló esta tarde sobre las pruebas que realizan para cultivar cáñamo industrial y la posibilidad de llevarlo adelante en el sudoeste bonaerense.
Quintana aclaró que el cáñamo industrial es una variedad de Cannabis sativa mejorada para la industria textil con bajo contenido de THC. Según explicó el profesional, estas plantas poseen muy pocos cannabinoides y no se utilizan para fines medicinales ni recreativos. «Podés fumar, pero no te va a hacer nada», dijo el profesional en comunicación con Total Normalidad.
La producción se divide en grano para alimentación y fibra para aplicaciones industriales. Quintana recordó el antecedente de Henry Ford en 1940, quien fabricó un vehículo con componentes de este cultivo. «El tapizado era de cáñamo, la parte interior se había hecho con fibras y el motor estaba adaptado para andar con biocombustible hecho a base de cáñamo», relató sobre el potencial histórico del sector.
«Podemos llegar a restaurar suelos contaminados con esta planta»
El grano de cáñamo posee componentes de omega 3 y omega 6 similares a los del aceite de oliva. En Argentina existen avances para incorporar este insumo en productos alimenticios como barritas de cereal y coberturas de chocolate. «Lo que nosotros solemos mirar mucho es el contenido de proteína bruta que nos da el indicio de si puede llegar a ser un alimento aceptable», señaló respecto al consumo humano y animal.
Desde el punto de vista sustentable, la planta destaca por su capacidad de captación de dióxido de carbono y su utilidad en la fitorremediación de suelos. Quintana detalló que el cultivo puede extraer metales pesados de la tierra. «Podemos llegar a restaurar suelos contaminados con esta planta», afirmó el técnico del INTA sobre los servicios ambientales que ofrece esta especie.
La zona de riego del Valle del Río Colorado presenta condiciones óptimas para el desarrollo de esta actividad debido a sus suelos arenosos y el fotoperiodo necesario. El ingeniero destacó que el cáñamo requiere menos de la mitad del agua que consume una producción de cebolla. «Buscamos tratar de disminuir la cantidad de uso de agua para poder regar más cantidad de hectáreas», explicó sobre la eficiencia hídrica en la región.
A pesar del interés creciente, todavía persisten barreras culturales y falta de información técnica en el país. El equipo de Hilario Ascasubi trabaja para disipar temores legales y técnicos entre los productores locales. «Hay mucho prejuicio y también mucho desconocimiento, nosotros lo que estamos tratando de hacer es ‘evangelizar’ a la gente», concluyó Quintana.

