¿Cómo puede afectar a los niños y niñas el consumo problemático de pantallas por parte de sus padres y madres? Sobre este tema tan actual y preocupante hablamos en Urbana 93.9 con Andrea Martinez, licenciada y profesora en Psicología especializada en temas de crianza y con más de 15 años de experiencia atendiendo infantes, adolescentes y adultos.
«Por naturaleza, las personas cuando nacemos tenemos la necesidad de un otro para sobrevivir, y eso se sostiene en el tiempo. Cuando ese niño, niña o adolescente se quiere vincular con otras personas significativas y lo que recibe es justamente una desatención o que se ignore su necesidad o su deseo de comunicarse, ese niño también aprende de eso», explicó Martinez en Total Normalidad.
Sobre la definición del «phubbing parental» y la diferencia con el pasado, sostuvo: «La traducción sería ningufonio, y se refiere a no prestar atención a las necesidades de un niño, niña o adolescente por estar poniendo mi atención o focalizando mi atención en un dispositivo tecnológico. La enorme diferencia con épocas anteriores es que el dispositivo tecnológico lo trasladamos con nosotros a todos lados y solemos verlo mucho, incluso en situaciones cotidianas o en la plaza».
«Principalmente genera la sensación de rechazo y, en sus cabecitas, esta idea de ‘hay algo en eso que es más importante, más valioso que lo que yo soy’ […] Si un niño o una niña está necesitando atención y no la recibe cuando la solicita respetuosamente, es muy probable que aparezcan conductas problemáticas porque empieza a hacer algo molesto, ruidoso o a llorar para recibir atención», agregó la especialista.
«Las personas creen que nosotros seguimos haciendo leña del árbol caído con la pandemia, pero hay muchas consecuencias que vemos hoy que han quedado aún de esas épocas […] En casa tratamos de acordar no usar el celular a los momentos de la comida, trato de ser consciente y dejar momentos en los que no esté atenta al teléfono y escuchar», concluyó.
