El CONICET firmó un importante convenio marco de cooperación con la Sociedad Argentina de Neurodesarrollo y Trastornos Asociados (SANyTA) para institucionalizar y potenciar las actividades científicas, académicas y de formación en el área del neurodesarrollo y el Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Desde la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET-UNS), la doctora en Química e investigadora del organismo, María Luján Ferreira, fue designada representante técnica de esta iniciativa que busca sistematizar evidencia bibliográfica de alta calidad y acercarla a los profesionales de la salud.
«Esto viene para mí desde una historia personal: en el 2003 mi hijo fue diagnosticado con TEA, hoy tiene 26 años. Y eso me llevó como científica a investigar lo que se me proponía como abordaje y las cosas que estaban publicadas en la evidencia científica poniendo en juego la transdisciplina […] El punto fue que realmente fue crucial para nuestra calidad de vida el hecho de pensar diferente y la búsqueda de ayuda», explicó Ferreira en Total Normalidad.
«A mí me dijeron, cuando estuvimos en el momento que me dieron el diagnóstico, que no había nada que medir […] El problema es que había después cuestiones gastrointestinales y médicas muy serias. Lo que dice la literatura y lo que yo experimenté desde el 2003 fue que existe multitud de problemas médicos concomitantes al diagnóstico cuando se analizan con la mejor literatura disponible, rigurosa, ordenada y seria», agregó la doctora.
Sobre el rol del grupo de investigación y el vínculo con los profesionales de la salud, sostuvo: «En este convenio, el rol que tiene el grupo que yo lidero es hacer una investigación bibliográfica exhaustiva, detectar todo lo que los profesionales médicos y no médicos les pueda ser útil, y entonces dárselos a estos profesionales y con el filtro de su competencia profesional, ellos o ellas deciden qué aplicar a su paciente individual. Por eso está lo que es el abordaje integrador avanzado personalizado».
«Lo que se ve en el Modelo Integrador Avanzado es muy importante: entender que ese estado del cerebro que es crónico y que se correlaciona con el diagnóstico […] no solamente abarca al cerebro sino al cuerpo entero. La misma persona puede tener, frente al mismo diagnóstico, distintos significados en el tiempo; por eso es fundamental el abordaje dinámico, sistémico y personalizado», concluyó la investigadora.
Además de Ferreira como representante técnica del organismo, por parte de SANyTA esa función está a cargo del médico Nicolás Loyacono, presidente de la sociedad.
El convenio da continuidad a un recorrido de colaboración entre investigadores, profesionales de la salud y familias de personas con TEA.
En ese marco, se desarrolló el Modelo Integrador Avanzado (MIA), una propuesta que plantea un abordaje interdisciplinario y personalizado del neurodesarrollo y considera factores biológicos, psicológicos, sociales y nutricionales, así como la posible presencia de otros problemas de salud.
El enfoque propone articular estas dimensiones con las intervenciones terapéuticas y educativas, teniendo en cuenta las características de cada persona.

