Facundo Chrestia es doctor en Bioquímica recibido en la Universidad Nacional del Sur (UNS) y un investigador que, junto a Cecilia Bouzat —con quien hicimos nota hace unos días atrás—, logró un avance clave para entender el impacto del cannabis en el cerebro. Por primera vez lograron identificar el punto exacto donde el cannabidiol se une a un receptor que influye en la actividad neuronal.
Lamentablemente, Chrestia también es uno de los 400 becarios que no pudieron continuar sus trabajos en el CONICET por decisión del Gobierno de Javier Milei. Con él hablamos este martes en Total Normalidad.
«Duele que un gobierno no apoye a la ciencia, pero más duele la falta de comunicación y empatía. Que se te termine la beca después de años de formación sin tener los resultados de la entrada en carrera ni recibir una respuesta ni una prórroga genera un vacío enorme. Ni siquiera te dicen ‘no se las podemos extender’; es un abandono total donde técnicamente no te echan, pero te dejan sin sostén», dijo el investigador.
«La carrera científica es una competencia feroz con cuellos de botella permanentes. Para estar en el sistema necesitás proyectos competitivos y publicaciones en revistas internacionales de alto impacto; no es una cuestión de ser genio, sino de ser sumamente resiliente. Quienes hacemos ciencia lo hacemos por vocación y pasión, sabiendo que es un camino mal pago y con mucha incertidumbre», agregó Chrestia.
«La ciencia básica es el peldaño inicial e indispensable para construir el conocimiento; sin ella no hay ciencia aplicada. En nuestro trabajo hallamos un sitio inédito en un receptor neuronal donde actúa el cannabidiol, lo que abre una ventana clave para diseñar a futuro fármacos más selectivos y menos tóxicos para patologías como el Alzheimer, la esquizofrenia o el autismo», detalló el también docente de la UNS.
«Toda mi formación me la dio la universidad pública argentina y mi deseo es devolverle al país todo lo que invirtió en mí. Si no hay ciencia se pierde la soberanía, y si no hay educación se destruye directamente el futuro. Voy a seguir remándola desde donde pueda, principalmente con la docencia, esperando que la sociedad entienda el valor estratégico de lo que hacemos en los laboratorios», concluyó.
