En las últimas semanas comenzaron los trabajos de puesta en valor del frente costero de la usina General San Martín, donde funciona Ferrowhite. «El espacio que rodea al castillo finalmente se está constituyendo en un paseo público y eso nos pone muy contentos», destacó el director del museo, Nicolás Testoni, en comunicación con Total Normalidad.
El edificio de la usina, inaugurado en 1932, mantuvo un vínculo con los habitantes de Ingeniero White a través de la costa. Los vecinos utilizaban el canal de descarga de agua de refrigeración para actividades recreativas. «Ese sector se convertía en una suerte de jacuzzi vecinal», detalló Testoni sobre el uso del espacio durante la etapa de producción eléctrica de la planta.
La obra actual recupera la idea de un proyecto de balneario que el exintendente Agustín de Arrieta diseñó para el puerto. El museo denominó a esta propuesta Rambla de Arrieta y realizó intervenciones para visibilizar el acceso al mar. «En memoria de ese balneario es que nosotros nos inventamos la idea de una rambla que hoy está en obra», explicó el director.
El proyecto incluye la eliminación de los cercos perimetrales y la construcción de una terraza para la observación del paisaje. El predio dispondrá de redes de agua, electricidad, baños y mobiliario urbano. «Va a pasar de tener alambradas a barandas que invitan a mirar el mar y permitir ver esa otra fachada de la usina», precisó.
La concreción de los trabajos es el resultado de 15 años de gestiones y tareas de demolición de estructuras sin protección patrimonial. La planificación se desarrolló mediante la colaboración entre el Municipio, el Consorcio de Gestión del Puerto y el área técnica de Ferrowhite. «Trabajando en conjunto se pudo formular un proyecto que finalmente se está concretando», indicó Testoni respecto a la articulación entre organismos.
Ferrowhite se define como un museo-taller que investiga la historia del trabajo en el ferrocarril y el puerto. El objetivo de la institución es involucrar a la ciudadanía en la conservación de la identidad regional. «Los museos nos proponen la pregunta respecto de a qué cosas le damos valor, más allá del valor monetario», concluyó el director sobre la función social del espacio.
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