Tras el acuerdo en SanCor, llega el cierre de plantas y se teme que haya despidos

Tiene cuatro patas, ladra y mueve la cola. Es un perro, aunque nadie lo diga. El acuerdo impulsado por el gobierno incluye el cierre de plantas y la pérdida de puestos de trabajo, aunque nadie lo diga.

El viernes último, luego de una intensa semana, el gobierno accedió a liberar 450 millones de pesos para el salvataje de SanCor. El acuerdo se firmó entre los ministerios de Agroindustria, Trabajo y Producción, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra), el Centro de la Industria Lechera (CIL) y la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel).

Los puntos acordados son la reducción del bono que percibe Atilra por parte de las empresas y la revisión del convenio colectivo, a cambio de la liberación de los $ 450 millones y el pago de una deuda de $ 100 millones que SanCor tiene con Atilra.

Alberto Coronel, asesor legal de Atilra, dio detalles a Tiempo. “Se hizo una rebaja en el aporte que para las empresas grandes es el 50% (para las chicas, del 70%). Pero hay un compromiso de toda la industria de que cumplan todos. Esperamos que con un aporte menor, pero pagado por todos, no se rebaje tanto la recaudación”. Un dato: las empresas agrupadas en Apymel nunca pagaron.

La revisión de convenios

Desde el gobierno aseguran que el objetivo es otorgar competitividad a las empresas y “mejorar las condiciones” de los trabajadores. Coronel, en tanto, reconoció que “hay algunos puntos del convenio que la industria quiere revisar y hay otros que nosotros queremos revisar. Es un muy buen convenio, pero del año ’88. Tiene algunas desactualizaciones que habrá que agiornar. La experiencia nos indica que cuando se abren los convenios sale siempre beneficiado el trabajador”. Ante la consulta sobre un eventual intento de precarización, Coronel fue contundente: “Atilra no permite la precarización”.

Sin embargo, una trabajadora de La Serenísima manifestó que desde allí la preocupación es enorme: “Salimos perdiendo todos los trabajadores por la situación de SanCor. Estamos seguros de que quieren flexibilizar; que cada uno deba hacer el trabajo de dos personas”. Tiene cuatro patas.

El cierre de plantas

Con respecto al posible cierre de plantas, el asesor de Atilra dijo: “No está eso en el acuerdo. Pero SanCor tendrá que hacer un plan de reestructuración. Tiene 15 plantas; es un despropósito. Pero eso no significa que deba bajar mucha gente. Depende de la tecnología que aplique. Por el momento, SanCor tiene firmado un convenio en el cual por seis meses no puede ejecutar despidos”.

Un trabajador con muchos años en la empresa fue contundente: “Estamos convencidos de que va a ser así. Las apuntadas son Chivilcoy, Centeno, Moldes, Charlone y Brinkmann”. En una de ellas, “se está trabajando en la parte legal para realizar una expropiación y tuvimos la visita de dos empresarios, con la intención de conservar los puestos de trabajo. La idea es que se asocien con SanCor, en una acción similar a la que hizo la propia empresa con la aceitera Vicentín. Estamos intentando que el nuevo socio absorba una parte de la planta y la otra parte sea sostenida por SanCor”. Ladra y mueve la cola.

La responsabilidad de la empresa

“La empresa tomó la decisión de no hablar, por ahora”, aclaró un gerente de SanCor a este medio, al tiempo que confió: “Es un conflicto de la industria lechera en general, con el sindicato. SanCor quedó como rehén de una lucha entre el gobierno y sindicato, que impedía se libere el dinero”. Sobre la crisis de la empresa, colocó como principales factores a “la deuda de Venezuela, el clima y las inundaciones”.

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, advirtió sobre importantes desmanejos: “Hay gerentes que ganan por encima de $ 400 mil y que no han estado a la altura de las circunstancias”. La empresa deberá tener “un manejo adecuado para que salde la deuda con los productores. Debe dar una muestra de austeridad”.

En Radio Del Plata, el presidente de Atilra, Héctor Ponce, culpó a “las malas gestiones que tiene desde hace tiempo. El CIL tampoco hizo nada y se desinteresó. Ahora, los trabajadores son los que tienen que pagar las consecuencias”. Es un perro. «

Fuente: tiempoar.com.ar

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