Selva Cuppari integrante del Espacio de Trabajo por la Soberanía Alimentaria

Con el objetivo de desarrollar nuevas fuentes de trabajo, y en miras de la generación de hábitos de alimentación más saludables, numerosas organizaciones apuestan al trabajo con huertas comunitarias.

En Bahía Blanca, el Espacio de Trabajo por la Soberanía Alimentaria (ETSA) trabaja en tres centros comunitarios para realizar huertas que permitan tener alimentos propios

Hablamos con Selva Cuppari, ayudante de docencia del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur e integrante de ETSA: “El Espacio de Trabajo por la Soberanía Alimentaria fue gestado en 2013 por docentes y alumnxs de la Universidad Nacional del Sur y abierto hoy a la comunidad”.

ETSA es una organización compuesta por docentes, investigadores, profesionales y alumnos que realiza actividades de extensión, docencia e investigación vinculando la problemática de la soberanía alimentaria, la agroecología y la agricultura familiar a nivel local, regional y nacional.

“En este momento estamos con las huertas agroecológicas desde 2018, con un proyecto de voluntariado. Empezamos en un merendero a gestar una huerta con voluntarios y luego con el Espacio”.

La iniciativa surgió a partir de la convocatoria de Puntos de Cultura que llevó a cabo el Ministerio de Cultura

En ese sentido, contó que “el año pasado empezamos a trabajar en red para generar estas huertas por el interés que generó cuando se empezó a ver en territorio. La iniciativa surgió a raíz de la convocatoria del Ministerio”.

Además, manifestó que actualmente trabajan con alrededor de 50 familias, “esto se extiende un poco más porque en el barrio ya estaban trabajando con el programa Pro-Huerta del INTA bahía blanca con quienes empezamos a articular la entrega de semillas”.

Sin embargo, la idea no es entregar un kit de semillas y nada más, “sino que podamos intercambiar saberes”, enfatizó.

Para finalizar, mencionó habló sobre las huertas escolares: “Están funcionando hace 10 años y vienen funcionando muy bien. Esto genera que el intercambio con los más chicos sea muy enriquecedor”.

El grupo invita a participar de la iniciativa, sumándose como voluntarios o voluntarias, para que el proyecto de las huertas comunitarias continúe creciendo y abarque a más familias.

 

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