A 40 años de los históricos goles de Diego Armando Maradona frente a Inglaterra en el Mundial de México 86, hablamos con el documentalista Raúl Papalardo, quien realizó la película Yo jugué con Dios, sobre los viajes del Diez a Marisol y los partidos a beneficio que jugó en otras localidades de la región.
Papalardo es un documentalista y realizador de Bahía Blanca que se especializa en historias con un fuerte arraigo en el deporte y la identidad local. Sus trabajos suelen rescatar momentos históricos de clubes bahienses y figuras icónicas del deporte argentino.
«Todo el pueblo lo cuidaba. Pero la cantidad de material que tengo y que dejé afuera, tengo los tres partidos enteros, escenas, asados. Los tres partidos estaban filmados, bien filmados, o sea, todo en VHS», contó en el programa Total Normalidad.
«Él nunca dijo que no a nadie, con todos los que se acercaban se sacaba fotos, saludaba; eso me llamó la atención, que nadie me habló mal de él. Y la premisa de los tres partidos era jugar a beneficio, si no no jugaba, así que yo quise rescatar ahí, como el Diego de Fiorito, estaba libre, no lo molestaba nadie», comentó.
«Él podía ir a un lado, a otro, lo invitaban a comer a todos lados y siempre llevaba algo, la ropa de los partidos la compró él. La verdad que fue un laburo de tres o cuatro años hermoso, descubrí un montón de cosas de Diego, hay toda una agresividad siempre hacia él, pero el tipo era bueno, era de buen corazón», agregó.
El documental vuelve a ser proyectado esta noche en el Cine Visual (Chiclana 452), desde las 21:30 hs. Las entradas cuestan $10.000.
Durante su estadía de febrero de 1992, Maradona participó en tres partidos benéficos para instituciones locales: uno en la cancha del Club Quequén para construir una sala médica en Oriente; otro en De la Garma para el Club Agrario, que permitió la instalación de luces y vestuarios; y uno en el Estadio Antonio Mateo Catale de Tres Arroyos, para crear un centro de día para chicos con discapacidad.

