Ramiro Olivieri, Delegado de Luz y Fuerza

Trabajadores del sector de la energía eléctrica en nuestra ciudad alertan por los inminentes despidos en la Central Termoléctrica Luis Piedrabuena. La misma cuenta con un plantel total de 170 personas, y la cantidad de despidos que se analiza llegaría a los 80, reduciendo considerablemente la capacidad operativa de la central.

Ramiro Olivieri, delegado del sindicato de Luz y Fuerza local, explicó en comunicación con Radio Urbana que «no nos gusta hablar todavía de despidos porque como delegado gremial seguimos buscando la manera de encauzar esta situación. Buscamos alternativas como el traspaso de veinte compañeros: dieciséis a la empresa TransBA, y cuatro a TransEner, pudiendo mantener su antigüedad y sueldo. Además, otros compañeros ya han acordado la desvinculación con la empresa por retiro voluntario tras una buena oferta económica, y con la garantía de poder jubilarse a su edad correspondiente. Por último, dos compañeros podrán seguir sus tareas en Luz y Fuerza».

«No nos parece lo mejor pero tenemos que pensar que no son solo compañeros sino familias que pierden o cambian de laburo, no podemos pensar únicamente en singular» Ramiro Olivieri.

Sumado a esto, el sindicalista agregó que «nos queda todavía resolver la situación de alrededor de 25 compañeros. Venimos avanzando muy rápido pero la situación no nos da respiro y seguimos trabajando. Hoy no hay oferta laboral, y no queremos que los compañeros acepten un retiro voluntario y se vayan a sus casas, queremos que encuentren un refugio laboral dentro del rubro energético. Hoy la realidad es muy dura, en febrero tuvimos problemas porque nos querían abonar el salario en dos meses. Aunque en lo paritario venimos bien, es necesario seguir gestionando porque el salario sigue cayendo«.

¿A qué se debe esta decisión de dejar de contar con esa cantidad de personal? «La realidad indica que es una empresa con una gran antigüedad, su producción arrancó sobre finales de los 80′ y ya es muy costosa a comparación de la nueva generación. Lleva 24 horas hasta la sincronización con el sistema, y hoy hay centrales que en dos horas ya aportan al sistema. En ese sentido, si los costos son distintos a la hora de seleccionar la energía a consumir, se va a seleccionar la más barata. Estas centrales térmicas van bajando las persianas y las probabilidades de producción son menores. Es muy difícil para una economía de este tipo sostener tal cantidad de personal dentro de la planta».

«Este Gobierno incentiva a las empresas a tomar este tipo de acciones. Nunca viví una situación así, tienen un nivel de altanería y soberbia que nunca había visto. El Gobierno nacional permite esto, no nos asombra» Ramiro Olivieri.

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