Nicolas Dvoskin Economista

 

 «La inflación en Argentina es un problema recurrente, lo que no quiere decir que siempre sea por las mismas causas y se combata con las mismas medidas», señaló el economista  Nicolas Dvoskin.

El 2021 comenzó con el aumento en precios de varios productos esenciales. Los combustibles, trigo y carne fueron los principales, lo cual generó un aumento en las canastas básicas familiares.

En tal sentido Nicolas Dvoskin, indicó: «Somos un país que tiene cierta características estructurales a ciertos aumentos de precios en particular; la exportación de bienes salariales y la exportación de alimentos, esto impacta en los precios internos».

«Con los alimentos el Estado debe conocer las estructuras de costos de las cadenas de comercios y supermercados para poder llegar con acuerdos».

En marzo de 2021, la inflación que mide el Indec arrojó una variación interanual del 43%, mientras que los salarios del sector privado registrado y del sector público crecieron 32% ese mismo período. Por su parte, los salarios del sector privado no registrado (informales) crecieron 37% interanual. En el último trienio, la inflación promedio anual fue del 48%, alcanzando su máxima variación interanual en mayo de 2019 (57%).

 

Dvoskin opinó que la principal causa de la caída económica durante el 2020 fue la pandemia: «Argentina el año pasado tuvo una devaluación de casi el 50 por ciento, que hay otros precios administrados como los combustibles que estuvieron congelados y ahora aumentaron, ciertos precios regulados que en este momento empiezan subir e inciden en los costos de producción y a eso le agregamos la puja distributiva, la cuestión salarial, es lo que vemos hoy, los salarios no acompañan la inflación. Quienes más se perjudican son quienes tienen una renta fija. Hay distintas variables; el dólar, las tarifas, la puja distributiva».

«Los salarios están quietos, entonces la inflación ahora está perjudicando a los trabajadores».

Consideró que los principales problemas es que «Argentina está con el dólar quieto y eso quiere decir que es menos competitivo, pero se convierte en un país con salarios menores. El juego es analizar el cociente entre todos estos elementos», y advirtió que el gobierno «para tomar medidas sin perjudicar a sectores populares hacen falta intervenciones del Estado mucho más incisivas».

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