El Gobierno quiere avanzar con una reforma del sector farmacéutico y busca modificar por completo la forma en la que millones de argentinos compran medicamentos de venta libre. Un nuevo proyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación pretende habilitar la venta directa desde góndolas y ampliar la comercialización fuera de las farmacias.
Marina Etchehun, tesorera del Colegio de Farmacéuticos de Bahía Blanca, dijo esta tarde que con este tipo de políticas «volvemos a los 90», en referencia a decisiones similares que llevó adelante el exministro de Economía Domingo Cavallo.
«No sabemos si ese producto salió del laboratorio, si está adulterado, si realmente contiene lo que dice que tiene, si va a hacer ese efecto terapéutico, si estamos tomando cualquier cosa, en el mejor de los casos agua o un placebo», comentó. Recordó, entre otras cosas, el caso del propóleo que provocó la muerte de más de 20 personas en 1992.
«Era esta idea de liberar ciertas profesiones, con el argumento de que se favorecía la libre competencia y que los precios iban a bajar. Ese es el principal argumento que tiene el gobierno ahora para, otra vez, volver a sacar los medicamentos de las farmacias, de donde nunca deberían haber salido», agregó.
La profesional cuestionó la efectividad económica de la iniciativa oficial y alertó sobre los riesgos para la población. «Dentro del plan de reformas era desregular también la profesión farmacéutica. Como que sentimos un déjà vu, dijimos ‘esto ya pasó, ya vimos que no baja el precio‘, porque la realidad es que por vender por fuera de la farmacia no hay una competencia de precios y, segundo, otra vez se pone en riesgo la salud de la gente», fundamentó.
Marina analizó los intereses detrás de la medida gubernamental y apuntó contra la insistencia del Poder Ejecutivo en modificar el sistema actual. «A alguien tienen que estar favoreciendo, porque si no no se explica por qué quieren modificar, con tanta insistencia, algo que funciona bien», criticó.
«A alguien tienen que estar favoreciendo, porque si no no se explica por qué quieren modificar, con tanta insistencia, algo que funciona bien»
La farmacéutica detalló las maniobras comerciales previas orientadas a facilitar la salida de componentes farmacológicos del circuito de fiscalización obligatoria. «Pasó hace dos o tres años atrás, varios medicamentos pasaron de condición de venta bajo receta a venta libre. Entendemos que esa jugada o esa acción venía de la mano de estas reformas», describió en relación al cambio de categoría de drogas como el omeprazol o el diclofenac.
La entrevistada criticó la exclusión del sector profesional en estas decisiones regulatorias y la desprotección a la que se expone a los usuarios del sistema de salud. «No entendemos cuál es esta necesidad de sacarnos del medio, porque alguien se ve favorecido con esto, pero no son las farmacias, no somos los farmacéuticos y muchísimo menos los pacientes», aseguró en el aire de Urbana 93.9.
La tesorera prestó especial atención al incremento del consumo inducido por las pautas publicitarias en los medios de comunicación y denunció los peligros asociados a la pérdida de trazabilidad. «Esta práctica de banalizar el medicamento de venta libre como si no tuviera efectos adversos o interacciones, y encima sacarlo de la farmacia, lejos del consejo profesional, no favorece en nada este problema de la automedicación, sino que lo acentúa», alertó.
Asimismo, la profesional expuso las irregularidades detectadas en las plataformas electrónicas de comercio y los desvíos regulatorios cometidos por las firmas productoras. «La venta online viene creciendo a pasos agigantados, hoy se pide todo por una aplicación, y vemos cómo hay una aplicación en particular que crece y crece. Hemos denunciado que los mismos laboratorios venden medicamentosa través de Mercado Libre, eso es una práctica ilegal», denunció.
Etchehun evaluó las modificaciones proyectadas sobre la distribución geográfica de los locales de atención y previó un escenario de concentración comercial en detrimento del acceso equitativo de la población de los barrios. «Se quiere modificar la cantidad de farmacias por habitante. Se quiere sacar ese parámetro y la realidad es que va a ser concentrar las farmacias en los lugares donde hay más población. Si no hay parámetro todos se instalan en el centro», previó.
La profesional cuestionó el tratamiento que los proyectos desreguladores le otorgan al medicamento al equipararlo con bienes de consumo corriente desprovistos de vigilancia sanitaria. «Desregular tiene que ver con descuidar el tema sanitario y banalizar un producto como es el medicamento, tratarlo como una mercancía, como un alfajor, una golosina, algo que alguien consume sin ninguna supervisión», sostuvo.
Finalmente, la farmacéutica remarcó las funciones de monitoreo y retiro de lotes defectuosos que llevan adelante las farmacias, contrastando este circuito con la incapacidad fiscalizadora de los comercios generales. «Un medicamento que está en malas condiciones va a seguir a la venta en un supermercado o un kiosco. En cambio nosotros, en la farmacia, lo que hacemos es hacer el recall de todo ese lote y devolverlo al laboratorio. No se trata de competencia, estamos hablando de salud. Y lamentablemente a veces hay que hablar también del costo, porque el costo monetario puede ser uno pero el costo de la salud después termina siendo mucho más alto», concluyó.
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