Macarena Sosa, integrante de la ONG Furias y amiga de Rosario Sansone, habló esta tarde con el programa Total Normalidad luego de que terminaran los alegatos en el juicio que se realiza por el travesticidio de quien fuera una de sus compañeras de militancia.
«Ella tenía mucha conciencia. De hecho, una de sus mejores amigas fue asesinada en Salta y desde entonces levantó la lucha por la memoria trans, por que esas vidas no queden en el olvido, por recordar que esas vidas valían y valen», comentó.
«También tuvo mucha militancia en la reparación histórica, ella estaba luchando por el reconocimiento para las travestis históricas que sobrevivieron a los edictos policiales y a toda una época de persecución estatal, y en recordar siempre y en poner en alto la memoria de todas sus compañeras que ya no estaban. Por eso ella también tenía muy presente a las compañeras que perdió y se alegraba mucho cuando encontraba alguna que seguía viva, que no es algo dado por hecho en la comunidad trans», contó.
Además, Sosa dijo que «sigue habiendo un abandono estatal, estructural», y agregó: «Ustedes nombraban las políticas públicas que están reglamentadas y, sin embargo, que se apliquen y que los organismos conozcan las leyes es como pedir un imposible. Siguen poniendo muchas barreras en el acceso al trabajo, en el acceso a la identidad y a la salud, que también la Ley de Identidad de Género apunta un poco a eso».
«Y ni hablar también el contexto en el que muere, en el que la matan a Rosario, en donde el discurso de odio estaba muchísimo más habilitado desde las esferas del poder de nuestro país. Para nosotras eso tampoco fue casual, habíamos notado de vuelta mucha más violencia que parecía que estuvo contenida un tiempo, creemos que eso también tuvo un poco que ver», añadió.
Anoche se hizo una vigilia en Corrientes 110, donde se encuentra el Fuero Penal Juvenil en el que se está juzgando al acusado, un joven que al momento del hecho era menor de edad. En ese evento, entre otras cosas, se proyectó el discurso que Sansone dio en 2023 en la Cámara de Diputados provincial, por el que luego fue entrevistada por Total Normalidad.
«Fue muy emocionante, muy movilizante —contó Macarena sobre la vigilia—. Fue mucha gente que había conocido a Rosario, mucha que no; escuchamos fragmentos de sus entrevistas, el discurso que dio en el Parlamento, grabaciones y registros que nosotras tenemos de ella, proyectamos sus videos y sus audios, hicimos una pegatinada, escribimos con tiza».
«Hay algo también en todo este proceso que a nosotras, a su familia y a sus amigas, nos estuvo lastimando mucho que fue la ausencia de ella en términos de persona, alguien que nos falta, alguien que extrañamos, alguien que queríamos, alguien que era importante en la lucha porque militó por los derechos de todas las travestis y de la comunidad LGBT, fue pionera en las marchas de Salta, pero además era amiga, era hermana y la extrañamos mucho y nos hace mucha falta. Ella hubiera sabido qué hacer en una situación como esta», describió.
Por otro lado, consultada sobre cómo se toma este crimen la sociedad bahiense, comentó: «Nos costó muchísimo que haya un interés general. Y tenemos una militancia muy independiente y apartidaria, entonces también nos costó muchísimo convocar a partidos políticos que tengan esta convicción por los derechos humanos. A nosotras nos da la sensación como que no fuera una activista o militante tan importante como otras de otros sectores, ¿no?».
«Rosario era para nosotras una gran referente, una amiga, era muy determinada con lo que creía. También era muy compañera y no tenía miedos en enfrentar lo que sea, lo hizo sola, lo hizo después en comunidad. Ella siempre intentó construir colectivamente, incluso estando cansada, estando grande, le daba una mano a todas las chicas que la necesitaran», contó Macarena.
«Ella formaba parte de Furias y estaba incluso en los reclamos y los pedidos que no tenían que ver con su vida o su historia personal. Además, era una hermana muy querida, sostenía a su familia en Salta, ellos son muchos hermanos allá y ya no tenían a su mamá y Rosario también trabajaba para sostener a su familia allá; una muy buena amiga, una vecina muy querida, también sus vecinos la recuerdan con mucho cariño. Para nosotros no tenerla es un dolor inmenso, es una ausencia que no va a poder repararse», expresó.


