Los efectos de la sangría massista

Los portazos de Posse (San Isidro), Cariglino (Malvinas Argentinas), Guzman (Escobar) y Giustozzi (Almirante Brown) suben la “cotización” de De Narváez.

Que el vértigo es parte de la política y de la realidad argentina no es una novedad. Que todo puede cambiar en un corto plazo, tampoco. Y, como es lógico, el Frente Renovador (FR) no está exento de ello. Hace un año la suerte del candidato “renovador” a la gobernación bonaerense, cualquiera fuese, parecía atada a la carrera ascendente de Sergio Massa rumbo a la Casa Rosada. Sin embargo, por estos días la estrella del ex intendente de Tigre parece atada a la performance que pueda hacer el postulante de su espacio a hacerse cargo del distrito electoral más importante del país.

Ya no es sólo una sensación que la ambición de Massa hace agua en el interior. Las elecciones que se llevaron a cabo en Santa Fe y Mendoza, el tercer y quinto distrito electoral respectivamente por la cantidad de electores, dan muestra de ello. Y los deseos del chubutense Mario Das Neves de colgarse de la boleta del precandidato presidencial del FPV, Daniel Scioli, en su camino de regreso a la gobernación de su provincia lo confirma.

A ellos, se suma el que deja el alejamiento de los intendentes, sobre todo en el caso de Gustavo Posse (San Isidro), Darío Giustozzi (Almirante Brown) y Jesús Carilglino (Malvinas Argentinas). También partió Sandro Guzmán, de Escobar, que estaba en uso de licencia, informó Tiempo Argentino.

En todos los casos los entonces jefes comunales del FR llevaron a la lista de diputados nacionales que encabezó en 2013 Massa a la victoria en sus respectivos territorios. Todos por amplio margen. En Almirante Brown, los “renovadores” cosecharon casi el 50% de los votos; en San Isidro, poco más del 57%; y en Malvinas Argentinas, cerca del 60 por ciento.

Estos tres distritos, a los que se puede sumar, se dijo, Escobar, forman parte de la Primera y Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires, donde se agrupa poco más del 70% del voto bonaerense. Lo que representa un 27 % del padrón nacional.

En el norte del conurbano, la Primera Sección, la mas fuerte del FR, se verá resentida por las rupturas en San Isidro, Malvinas Argentina y Escobar pese a que allí conviven también Merlo, San Martín y Tigre.

La Tercera, donde el massismo acaba de perder su hombre fuerte en Almirante Brown, es la que más deberá preocupar a Massa y uno de sus precandidatos a gobernador que se mantienen en pie, el diputado y empresario Francisco De Narvaéz. Allí deberá sumar en municipios que le son hostiles como La Matanza, Lomas de Zamora y Berazategui, donde no tiene referentes fuertes.

En ese escenario la figura de De Narváez se agiganta. Con una billetera contundente y un alto nivel de conocimiento se convirtió en el principal sostén de Massa en la provincia. En sus filas y por lo bajo, el tigrense es sindicado como el único responsable de haber llevado al FR a esta situación. Pero lo cierto es que en el caso puntual de De Narváez fue la necesidad de financiamiento lo que pesó a la hora de cerrar el acuerdo. Claro que desde la llega del empresario las bajas se multiplicaron, no sólo las visibles, sino también las que no se ven pero se notan en el armado, como es el caso de Alberto Fernández.

Desde enero el ex jefe de Gabinete tomó distancia de Massa y si bien no se fue del espacio del todo, redujo su función a la de “asesor externo”.

La sola mención de la chance de que el “Colorado” decline su postulación o cierre un acuerdo con Mauricio Macri -con quien ya lo tuvo- preocupa hasta el más optimista de los massistas. Es que el discurso de el diputado sobre la “necesidad de una interna amplia que incluya a todos” comienza a sonar como una alerta en el Frente Renovador.

Fuente: Infonews

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