Nuevamente han surgido obstáculos en la puesta en marcha del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Si bien el mismo fue firmado hace pocos días en Asunción, el Parlamento Europeo decidió en las últimos horas que el Tribunal de Justicia de la UE se expida sobre ciertos artículos puntuales, principalmente en cuanto a ciertos requisitos medioambientales y fitosanitarios.
Julieta Zelicovich, doctora en Relaciones Internacionales, expresó que «para entender lo que está sucediendo es necesario comprender el proceso institucional para la firma, ratificación y puesta en vigor de un tratado de libre comercio de estas características. En los medios parece que cuando hay un acuerdo, los aranceles se reducen y listo, pero los procesos son más complejos cuando hay una negociación regional. Primero viene la negociación técnica y luego la firma, pero para ello hay que tener el visto bueno de los países en el Consejo Europeo. Allí fue muy difícil construir mayorías, ya que Francia, Italia y Polonia se oponían. Lograron ese visto bueno luego de haber ofrecido créditos y distintos mecanismos, y recién allí pudo ser firmado el acuerdo para luego pasar a la ratificación legislativa».
«Estamos en un contexto de reconfiguración, y es posible que el acuerdo lleve más tiempo de lo que uno piensa. Hay algunos puntos que pueden entrar en vigor instantáneamente, pero muchos otros pueden tardar hasta 15 años» Julieta Zelicovich.
En ese sentido, la especialista agregó que «estos acuerdos son complejos porque hay cosas que no solo debe ratificar el Parlamento europeo, sino también los parlamentos de los distintos países. Entonces, se divide el paquete: por un lado el Parlamento europeo, y luego los parlamentos nacionales. Desde el cuerpo legislativo regional surgió la discusión de que ciertas cuestiones negociadas atenten a las capacidades de los países, por lo que piden la opinión a este tribunal judicial, lo que llevará dos años en ser analizado. Esto es una estrategia de los sectores que se oponen para dilatar la cuestión. No hay antecedentes de ello, y estamos en un momento de tensiones entre intereses nacionales, subnacionales y continentales».
Por otro lado, Zelicovich marcó que «desde el Mercosur, cada ratificación pasa por los parlamentos nacionales, tras lo cual el acuerdo entra en vigor momentáneamente. A medida que cada uno lo va ratificando, entra en vigor de manera provisoria mientras sigue la discusión en el Parlamento europeo. Aquí hay una especie de carrera para ratificarlo porque el acuerdo tiene cuotas en cuanto a los productos que puedan tener un impuesto menor, y allí el problema pasa a ser cómo distribuir las cuotas entre los países del Mercosur. En esa interpretación, cuando el acuerdo entre en vigor, los beneficios impositivos irán para el que ratifique primero, porque podrá usar toda la cuota. Por ello hay una especie de incentivo a aprobar el acuerdo lo antes posible, todo supeditado a lo que pase en el Parlamento europeo».
