El primer factor responde a una demora natural propia del ciclo de la enfermedad. “Desde el momento en que la persona se contagia y muere, pasan alrededor de 20 días. Entre que murió y se cargan los datos al sistema, puede pasar una semana. Cuando los casos aumentan, uno tarda un mes en ver el incremento de fallecidos. Lo mismo pasa cuando los casos bajan. Se trata de una demora natural; una variación que es propia de la evolución de la enfermedad”, explica Aliaga.