Un informe de la Fundación Tejido Urbano relevó a nivel nacional el crecimiento de las 34 ciudades argentinas más relevantes: Bahía Blanca se ubica entre las que menos crecieron territorialmente en los últimos 5 años, con una expansión de la mancha urbana de apenas el 3,9%. Esto contrasta con los datos de la primera década de los 2000, cuando la ciudad experimentó un crecimiento no planificado que la convirtió en una de las ciudades menos densas del país, con menos de 30 habitantes por hectárea, cuando el promedio nacional es mayor a 50.
Fernando Álvarez de Celis, director de la Fundación Tejido Urbano, aseguró que «entre el 2000 y el 2020, estudios previos marcaban que la población de Bahía Blanca creció solo un 11% mientras la mancha urbana se expandió un 38%, profundizando la baja densidad poblacional. Esto quiere decir que los bahienses utilizan más suelo por habitante que en otras ciudades; hay 28 habitantes por kilómetro cuadrado. En los últimos seis años, ese crecimiento fue del 4% en población, lo que mostró cierto mejoramiento en este índice».
«La densidad media en Bahía Blanca es de 29 habitantes por hectárea, pero en la zona céntrica el dato supera los 150, mientras que en la periferia está por debajo de 10. El promedio de la ciudad idealmente debería ubicarse sobre los 50, pero no es algo matemático» Fernando Álvarez de Celis.
En ese sentido, el especialista agregó que «cuando uno analiza las expansiones urbanas, la cuestión es si sus habitantes tienen la capacidad de sostener el costo de la infraestructura de servicios y movilidad. Por ejemplo, si tenés redes de servicios y los colectivos llegan, perfecto. Ahora, si llevar el gas o cloacas a un nuevo barrio es demasiado caro, la expansión se vuelve un problema. Hay un beneficio en cuanto al costo de los servicios al vivir cerca. En Bahía Blanca la densidad es tan baja que este beneficio se pierde, e impide un buen desarrollo y encarece la posibilidad de acceder a la red de servicios públicos».
Por último, Álvarez de Celis marcó que «la expansión ya generada es un hecho; lo que sí se puede hacer es no generar aún más expansión porque el problema se sigue agrandando. Para ello hay que generar densificación en vez de expansión urbana. Si tenés cuatro frentistas en una manzana, hay que generar políticas públicas para completar esa manzana antes de construir en un sitio más alejado. Eso es muy importante, porque cuando la expansión es tan horizontal, que lleguen las políticas públicas es difícil. Lo que hay que hacer es frenar el crecimiento de la mancha urbana y llevar gente a esos sectores para densificar».
