Finalmente, y tras un largo debate en el Parlamento europeo, se firmó el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. La firma se llevó adelante en Asunción, Paraguay, y permitirá la posibilidad de que los productos agropecuarios argentinos puedan exportarse a Europa, un importante mercado. Uno de los países que más impulsaron la firma fue Brasil, a través de su presidente Lula Da Silva. ¿Cómo queda parado luego de la confirmación del acuerdo?
Dario Pignotti, periodista corresponsal en Brasil, afirmó que «Lula recibió a la jefa del poder Ejecutivo de la Unión Europea en Rio de Janeiro, y fue firmado el acuerdo que Brasil viene respaldando desde la hora cero, tras 26 años de negociaciones. Lula, que hoy está en su tercer mandato, ya venía impulsando este acuerdo desde 2003. Con muchas excepciones y reparos, especialmente desde el lado europeo, se crea una suerte de tratado libre de comercio en una de las zonas más grandes del mundo, con casi 750 millones de habitantes. Si bien Lula siempre ha sido activo defensor del proteccionismo del Mercosur, entendió la necesidad de duplicar los esfuerzos para firmar este acuerdo pensando también en la presión norteamericana. Gobiernos como el argentino buscan un acuerdo entre el Mercosur y los Estados Unidos, o incluso acuerdos de cada país del Mercosur de forma separada con EEUU, lo cual en la práctica acabaría con el área de libre comercio sudamericana. Si los cuatro países del Mercosur deciden negociar por las suyas, se acabó el Mercosur«.
«Esto tendrá efectos colaterales; puede perjudicar a la industria brasileña, y más aún a la industria argentina en beneficio de la muy poderosa industria europea. Y si bien no tiene la dinámica y el grado de penetración de las fábricas chinas, no es nada despreciable en su poder de fuego» Dario Pignotti.
Pensando en las implicancias del acuerdo, el especialista marcó que «una de las imposiciones europeas buscaba garantizar que los contratos fueran celebrados en un marco de libertad de mercado. Como bien todos sabemos, la libertad de mercado solo es tal si sus participantes son simétricos, pero cuando la libertad de mercado es la única ley y los jugadores tienen muy distinto poder económico, esa libertad acaba por perjudicar al más débil, que en este caso son los industriales de Sao Paulo. Habrá que esperar a que el acuerdo sea efectivamente implementado, por lo que deberán transcurrir algunos meses. Todavía resta la aprobación de los congresos nacionales europeos y del Parlamento europeo, pero ya habiendo un pacto firmado por la Presidenta de la Comisión Europea, se entiende que este será un trámite relativamente tranquilo«.
Finalmente, y pensando en las elecciones presidenciales que se llevarán adelante en Brasil este año en un marco de fuerte injerencia estadounidense, Pignotti aseguró que «la comunicación entre Lula y Trump es un diálogo entre dos adversarios políticos. Sabemos que el Presidente estadounidenses un aliado muy fuerte de la extrema derecha, que está de moda en todo el mundo. La derecha brasileña es militarista y más extrema que otras derechas de la región; me animo a decir incluso que es la derecha a la que mejor le cabe el mote de neofascista. Por tanto, lo que se juega en octubre no es solamente la continuidad del Gobierno de Lula o el retorno del bolsonarismo, sino la supervivencia de la endeble democracia brasileña. Es una democracia que no terminó de suturar todas las heridas después del golpe de 2023, y las presiones para que Bolsonaro deje la cárcel son prácticamente incontenibles. Los factores de poder que presionan para que Bolsonaro recupere la libertad y el liderazgo de la extrema derecha son constantes».
