A pocas horas de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, Adriana Metz, referente de Abuelas de Plaza de Mayo en Mar del Plata, brindó una entrevista donde repasó la restitución de su hermano, el nieto 140. Sus padres, Raúl Metz y Graciela Romero, eran oriundos de Bahía Blanca, fueron secuestrados en Cutral Có durante la dictadura y continúan desaparecidos.
«De chica yo tenía mi fecha que era el 16 de diciembre porque fue el día que secuestraron a mis viejos y, a medida que fui creciendo, fui apropiándome del 24 de Marzo como una fecha colectiva», explicó Metz en el programa Total Normalidad.
La entrevistada vinculó la fecha con el presente político y social del país. «A medida que va pasando el tiempo también se va acrecentando esa querencia del 24 de Marzo y querer estar en la calle, marchando y reivindicando a los 30.000 desaparecidos», afirmó en el aire de Urbana 93.9.
Metz cuestionó la postura del Gobierno nacional respecto al terrorismo de Estado y la teoría de los dos demonios. «Piden memoria completa, nosotros siempre pedimos memoria completa: pedimos que digan dónde están los desaparecidos, que digan quién se llevó a los nietos y nietas», sostuvo la referente.
Su hermano nació en cautiverio en el centro clandestino de detención «La Escuelita» de Bahía Blanca y su identidad fue restituida en julio del año pasado. «Ni siquiera el matarlos, los desaparecieron y eso hace que el delito se siga cometiendo porque hasta que no estén los restos son desaparecidos hoy», señaló sobre la condición de sus padres.
En cuanto al vínculo con su hermano, Adriana describió el proceso de conocimiento mutuo. «El trato o la sensación que tengo cuando hablo con él es un trato de familiaridad que nunca imaginé tener. Buscaba a mi hermano para encontrarlo, pero la mayor preparación que fuimos haciendo era en la búsqueda», detalló.
Raúl y Graciela permanecen desaparecidos, y el nieto 140 fue criado por personas ya fallecidas. «Él todavía no hace 9 meses que se enteró que había una parte de su historia que no le contaron. Lo que él sí puede preguntar es qué hacía Raúl, qué hacía Graciela, qué hacía la abuela Elisa», comentó Metz sobre la reconstrucción de su identidad.
Además, explicó que el contacto se mantiene bajo el respeto y la paciencia. «Vamos construyendo el vínculo en el día a día aunque no sea día a día que estamos en contacto», manifestó.
Finalmente, Metz se refirió al impacto personal que tuvo el hallazgo ocurrido el 5 de julio pasado. «Los que me conocen dicen que me cambió la cara. Me siento aliviada para continuar la búsqueda», compartió con la audiencia.
«Antes era una búsqueda con una mochila muy grande que era buscar a mi hermano porque mis viejos así lo hubieran querido. Hoy busco a los 300 nietos y nietas con esa mochila mucho más liviana», concluyó la entrevistada.


