Esta semana, la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió revocar el fallo que dio de baja el DNU que permitía la venta indiscriminada de tierras a empresas o personas extranjeras. De esta forma, el Poder Judicial no solo paso por alto al Centro de Veteranos de La Plata (CECIM) que había presentado la medida, sino también al pueblo que se movilizó en las calles contra la medida y al Congreso de la Nación que logró los consensos para que la modificiación a la Ley de Tierras no sea tratada.
Esteban Paulón, diputado nacional por el Partido Socialista, afirmó que «nos encontramos trabajando para poder llegar a los 129 diputados que den quórum para abrir la sesión y poder voltear este DNU que modifica la Ley de Tierras, sumado a otros temas urgentes que requieren de la respuesta del Congreso como son los proyectos por discapacidad y de endeudamiento. Son temas que generan una gran expectativa en la comunidad, algo que se vio expresado en las masivas movilizaciones cuando se debatió la Ley de Tierras. Esto genera una enorme decepción, en el marco de un Gobierno que además se caracteriza por no cumplir las leyes con las que no está de acuerdo, debilitando así el sistema democrático en su conjunto».
«Sea por revisión del fallo o porque el Congreso pueda dar de baja el DNU, pero es cuestión de tiempo para que se restablezca la Ley de Tierras original» Esteban Paulón.
Consultado puntualmente por la mencionada decisión de la Corte Suprema, el diputado planteó que «fue una medida que cayó tan mal que ellos mismos están hoy revisando el fallo, luego de tomar nota de cómo se ha movido el Congreso y de la reacción popular que se ha generado. Es un fallo que pasa por encima de todo ese debate democrático que se dio en los últimos días en esos ámbitos. La política termina tomando nota del debate público, y hoy creo que hay un gran consenso para que este DNU no avance».
En ese sentido, Paulón marcó que «esto además se cruza con el reclamo universitario, donde el Gobierno ignora un fallo judicial que ordena cumplir con la Ley de Financiamiento que votamos ambas cámaras dos veces. Es un problema muy grave, porque el no aceptar las decisiones de los demás poderes termina debilitando la democracia. Este es un Gobierno nacional que no cumple con las leyes que no le gusta, pero se embandera con las que sí está de acuerdo. Además, no es virtuoso como procedimiento democrático que con una sola firma el Presidente pueda dar de baja 70 leyes en relación a distintos aspectos de la vida cotidiana».
