Un interesante informe económico destacó cómo la Argentina, que históricamente atravesó un problema de generación de divisas, hoy está dilapidando en turismo y pagos de intereses de deudas prácticamente todos los dólares que genera su economía. ¿Qué representa esto para la matriz económica de nuestro país, en un contexto de aumento de la deuda en dólares para mantener el tipo de cambio sin modificaciones?
Gustavo Burachik, doctor en Economía de la UNS, aseguró que «es una característica sostenida de la Argentina el hecho de que los dólares se van por ventanillas improductivas, ha pasado siempre desde 1891 que tuvimos superavit comercial por primera vez. Somos un país cuyo comercio ha sido superavitario en su historia, pero con sostenidas crisis, escaces de divisas y grandes devaluaciones. Por características del mercado del agro y de nuestro aparato productivo, exportamos más de lo que importamos, lo que nos hace preguntarnos por qué nos endeudamos cada vez más en un país donde sobran dólares«.
«Desde fines del siglo XIX somos un país endeudado. Justamente los acreedores internacionales nos prestan constantemente porque tenemos una gran capacidad de repago por el excedente comercial» Gustavo Burachik.
En este contexto particular, el economista marcó que «este mismo fenómeno resulta agravado por el propio Gobierno de Milei, que llevó adelante ciertas modificaciones en los marcos regulatorios generando un aumento en la demanda de divisas. Por ello es que aún en un contexto de aumento de la exportación de energía, petróleo, minería y agro, se están yendo del país las divisas generadas por el superávit comercial. Hoy la Argentina junta dólares para el pago de la deuda externa, no para financiarse, lo que es una indicación directa del FMI. Es una política del no desarrollo, de vaciamiento».
¿Cuáles son las expectativas a futuro en este escenario? Burachik detalló que «no es difícil imaginar un escenario donde esas contradicciones estallan, donde no se logra mantener planchado el tipo de cambio por la escaces de financiamiento, el aumento de dolarización de las empresas, etc. Milei constantemente se fue encontrando con distintos esquemas para sostener este sistema: En 2024 encontró el blanqueo de capitales, luego las empresas salieron a tomar deuda para abastecer la demanda en el mercado cambiario, en abril del año pasado fue el FMI con $15 mil millones y el año pasado llagó Trump y el Tesoro norteamericano. Siempre lograron acceder a recursos de emergencia, por lo que es arriesgado afirmar que el año que viene va a estallar el esquema cambiario».
