El presidente de la Cámara del Comercio de Bahía Blanca, Facundo Borri, habló esta tarde sobre la grave situación económica de los comercios y destacó la iniciativa del Municipio para hacer eventos como La Noche del Centro y La Noche de Villa Mitre. Esta última se hace mañana con la participación de más de 170 negocios.
«Creo que la recesión que estamos teniendo es tan profunda que, bueno, realmente nos lleva a reinventarnos, pero si la gente no tiene plata, por más que nos reinventemos no vamos a vender. Acá el problema que tenemos es que no nos alcanza la plata a nadie», consideró Borri en el programa Total Normalidad.
El titular de la entidad comercial describió la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores locales como el principal factor que detiene la actividad en las calles de la ciudad. «Vos pensá que la gente que puede llegar a consumir en los negocios que tenemos no llega hasta el fin de mes, el día 15 ya no te alcanza la plata», advirtió sobre el freno en las ventas.
Con respecto a las herramientas de promoción tradicionales, criticó las condiciones financieras que imponen las entidades bancarias al sector comercial durante las campañas de descuento. «Cuando son las promociones, son siempre los beneficios para el banco. Nunca son para el comerciante, que es quien pone la mercadería», señaló.
Borri expuso el funcionamiento de la estructura impositiva y la acumulación de tasas en la cadena de comercialización de los productos en el mercado interno. «Yo pago tres veces el IVA desde el momento que sale la prenda de la fábrica, la ponen a la venta, va con IVA, la compro yo, va con IVA y yo la vendo con IVA; toda la cadena esta termina siendo final a un 60%», detalló.
«Los servicios van por el ascensor y los sueldos no van ni por la escalera, están totalmente en el subsuelo»
Asimismo, el dirigente apuntó contra las condiciones de competencia frente a las plataformas de comercio electrónico internacionales que operan sin regulaciones fiscales locales. «No miramos todas las plataformas que vienen de afuera sin ningún tipo de impuesto, es todo China directo», afirmó en relación al descontento del sector comercial tradicional.
El representante graficó la asimetría entre el incremento de los costos fijos de mantenimiento, las tarifas de servicios públicos y la evolución de los ingresos salariales. «Los servicios van por el ascensor y los sueldos no van ni por la escalera, están totalmente en el subsuelo», explicó respecto a la pérdida de rentabilidad.
Frente a este escenario, la Cámara de Comercio reclama modificaciones estructurales en la política fiscal para garantizar la sustentabilidad de los locales comerciales establecidos. «Queremos un cambio impositivo urgente. Hay que hacerlo, no nos queda otra; busquemos la manera que todos tributemos en un sistema que sea flexible», demandó.
El análisis de la coyuntura también detectó modificaciones en la dinámica de consumo geográfico, con un traslado de clientes desde el microcentro hacia los centros comerciales de los barrios. «Los alquileres son enormes en el centro; antes había más rotación, teníamos lista de espera y en este momento está más frenado», contrastó sobre el auge de sectores como Villa Mitre.
«Queremos un cambio impositivo urgente. Hay que hacerlo, no nos queda otra»
En contraposición a la crisis macroeconómica, Borri valoró positivamente el espacio de articulación generado junto a las autoridades municipales para propiciar eventos de reactivación comercial. «Creo que eso es lo importante que destaco de esta gestión de gobierno: el tratar de escucharte, decir, che, ¿qué necesitan? ¿Cómo ayudamos? Se pusieron la camiseta del comerciante», reconoció.
El evento de este sábado representa una oportunidad para incentivar la concurrencia comunitaria y ofrecer alternativas de esparcimiento en el espacio público peatonalizado. «Los bahienses necesitamos estas cosas porque participamos, necesitamos cosas que nos hagan bien, que nos den alegría, y que nos ayuden a estar en familia», manifestó.
Finalmente, el comerciante y titular del Café Muñoz compartió la realidad cotidiana que enfrentan los dueños de los establecimientos para garantizar la continuidad de la actividad minorista. «La recesión y la falta de consumo nos afecta a todos, lo vivo permanentemente todos los días de mi vida, me levanto pensando cómo sigo mañana», concluyó.


