Este martes se hace la cuarta Marcha Federal Universitaria para reclamar por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, la actualización presupuestaria ante la inflación y la recomposición de los salarios docentes y no docentes. Sobre el tema hablamos con Pablo Badr, decano del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional del Sur (UNS).
Badr indicó que la universidad integra sectores como la industria, el ambiente y la salud y señaló que la situación compromete la permanencia del sistema y su reconocimiento social. «Lo que hoy se está poniendo en juego es la sobrevivencia de ese sistema universitario», afirmó sobre el impacto de las políticas del gobierno de Javier Milei.
El reclamo se basa en la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por mayoría en el Congreso. Badr planteó que el incumplimiento por parte del Poder Ejecutivo afecta la división de poderes y las reglas de la democracia. «Hay una ley que ya fue aprobada y la Justicia le está demandando al Poder Ejecutivo su efectivo cumplimiento», precisó.
«Se están haciendo opiniones infundadas tan livianamente que me cuesta entender cómo la sociedad tolera ese tipo de manejo»
El Departamento de Ciencias de la Salud registró renuncias de personal docente en el periodo reciente y la crisis presupuestaria impacta en la formación de estudiantes dentro del ámbito asistencial y en el sistema sanitario.
«Hoy lo que nos estamos encontrando es con la necesidad de atraer nuevas personas del ámbito sanitario que quieran tener una función docente, que es donde necesitamos que nuestros estudiantes se formen, encima con un sistema de salud estresado y también desfinanciado. Entonces nos empezamos a encontrar con un panorama cada vez más desolador», indicó.
El decano describió cambios en la conducta de los 35.000 estudiantes que integran la UNS. La realidad económica obliga a alumnos de diversas carreras a buscar empleo o regresar a sus localidades de origen por los costos de vida. «Empieza a generarse una sinergia de factores que hace difícil llevar adelante lo que es el año», sostuvo respecto a la continuidad académica.
Respecto a la escala salarial, Badr detalló los haberes actuales de las categorías docentes de la institución. «El sueldo básico hoy de un profesor adjunto con dedicación de 40 horas es 1.200.000 pesos. Si nos vamos a un ayudante de docencia simple, no llega a los 250.000», informó.
El recorte de fondos alcanza también a obras de infraestructura en marcha y a proyectos de investigación. Badr advirtió sobre la pérdida de profesionales y científicos que requieren años de formación académica para el desarrollo soberano. «Estamos viendo cómo se degrada día a día; la universidad no es un gasto, es una inversión para lograr un mejor Estado y un mejor país», concluyó.
Finalmente, el funcionario cuestionó el uso de información falsa en redes sociales para desprestigiar a las instituciones públicas. «Se están haciendo opiniones infundadas tan livianamente que me cuesta entender cómo la sociedad tolera ese tipo de manejo», manifestó sobre los discursos oficiales contra el sistema universitario.

