El Hogar Don Orione, ubicado en Pringles al 900, no recibe pagos de la Agencia Nacional de Discapacidad desde diciembre y su situación económica es compleja, por lo que están pidiendo ayuda a los vecinos de la ciudad. La directora del lugar, la hermana Karina Rodríguez, habló con el programa Total Normalidad sobre el tema.
La institución aloja a 28 personas con discapacidades severas y profundas, de las cuales la mayoría requiere asistencia constante para su movilidad y cuidados básicos. Rodríguez detalló que cuentan con un equipo de 40 trabajadores, incluyendo personal de maestranza y profesionales de la salud como neurólogos, psicólogos y kinesiólogos, necesarios para garantizar la calidad de vida de los residentes.
La interrupción de los fondos estatales afecta el funcionamiento diario desde hace cuatro meses. «La situación ya está muy crítica; de diciembre a abril la hemos venido sosteniendo con ahorros y otros aportes, pero se hace insostenible porque cada mes pensábamos que en el mes siguiente se iba a recibir ese pago», explicó la directora en el aire de Urbana 93.9.
Además del atraso en los aranceles, el hogar dejó de percibir insumos médicos y nutricionales esenciales para los tratamientos. Según manifestó Rodríguez, «no solo es el aporte económico, sino que sumado a eso no recibimos ni medicación, ni pañales, ni alimentos nutricionales específicos para los chicos de sonda nasogástrica o botón gástrico».
Ante la falta de comunicación por parte de las autoridades nacionales, la Iglesia y otras organizaciones de discapacidad comenzaron a visibilizar el reclamo a nivel federal. La directora mencionó que los obispos enviaron una carta al Ministerio de Salud de la Nación apelando por las 1.200 personas que residen en los distintos cotolengos de Don Orione en el país, debido a que «no hay una respuesta ni un gesto» del Gobierno nacional.
«Tampoco recibimos medicación, ni pañales, ni alimentos nutricionales específicos»
La crisis presupuestaria obligó a la institución a suspender las salidas recreativas y las prácticas de deportes adaptados que requieren traslados especiales. «Es toda una logística de traslado y un recorte que fue lo primero que hemos hecho para ellos porque no sabemos cómo va a seguir esto», señaló la hermana Karina respecto a la interrupción de las actividades sociales de los jóvenes.
Actualmente, el hogar requiere la colaboración de la comunidad para cubrir el faltante de productos de consumo diario. Rodríguez precisó que necesitan especialmente leche en polvo o líquida, además de artículos de perfumería como máquinas de afeitar, desodorantes y champú, afirmando que «todo lo que podamos recibir viene bien» para sostener la demanda de la casa.
Mientras tanto, el hogar continúa operando gracias a la ayuda de voluntarios y donaciones de supermercados locales que cubren parte de las necesidades alimentarias de los residentes.
Para colaborar con la institución, los vecinos pueden realizar transferencias a través de los alias HOGAR.DONORIONE o TANGO.SUR.PLAYA. También es posible acercar donaciones de pañales y productos de limpieza a la sede de Pringles 900 o contactarse mediante las redes sociales oficiales identificadas como Hogar Don Orione Bahía Blanca.
