A pocos días de un nuevo 24 de marzo, y con la carga simbólica de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, Bahía Blanca sumó un hito fundamental en su mapa de la memoria. En el corazón de Ingeniero White, precisamente en el edificio de Guillermo Torres 4194/4198, quedó oficialmente inaugurado el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos.
Lo que durante años funcionó como un retén de la Prefectura Naval, se transformó finalmente en un sitio de referencia para la comunidad, tras décadas de lucha de organismos, sobrevivientes y una decisión política que buscó rescatar del olvido uno de los engranajes menos visibilizados del terrorismo de Estado en la región.
El inmueble no fue elegido al azar para esta reparación. Durante la última dictadura cívico-militar, este edificio de la Prefectura fue el primer eslabón de una cadena de desapariciones que diezmó a la clase obrera del puerto. Por sus oficinas pasaron delegados del Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA), técnicos de Luz y Fuerza y trabajadores de la Junta Nacional de Granos.
El lugar oficiaba de «filtro»: allí se clasificaba, interrogaba y distribuía a las víctimas hacia centros de exterminio como La Escuelita, el buque ARA 9 de Julio o la Base Naval de Puerto Belgrano. Esta función estratégica de «distribución y derivación» recién quedó establecida judicialmente en 2015 con la sentencia de la «Causa Armada 1», sacando a la luz un rol que durante años permaneció en la penumbra frente a la mayor visibilidad que tenían las estructuras del V Cuerpo de Ejército.
La jornada de inauguración estuvo marcada por una asistencia masiva que colmó el lugar mucho antes del inicio formal. El acto contó con la presencia del intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles; el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Juan Martín Mena; el subsecretario de Derechos Humanos, Matías Moreno; y referentes locales de peso como Alejandra Santucho (H.I.J.O.S.) y Adriana Metz (Abuelas de Plaza de Mayo).
La emotividad alcanzó su punto máximo cuando Metz, hermana del nieto restituido 140 —apropiado en nuestra ciudad en el centro clandestino La Escuelita—, leyó una carta enviada por Estela de Carlotto, en la que la referente de Abuelas destacó la capacidad de resistencia y construcción frente a los intentos de «oscurantismo» y negacionismo que, según denunció, emanan desde ciertos sectores actuales.
En términos políticos, el evento funcionó como un fuerte contrapunto a la gestión nacional. El intendente Susbielles fue categórico al rechazar las posturas negacionistas, afirmando rotundamente la cifra de los 30.000 desaparecidos y reivindicando la labor de figuras clave en la justicia local como los fiscales Hugo Cañón y Ernesto Malizia.
“Soy un vecino común con responsabilidades importantes y quiero hablar como compañero, expresar el respeto por todos los que hoy no están, por los 30.000, y rechazar toda la política negacionista del gobierno nacional”, dijo Susbielles.
“Valoro la lucha que han llevado los familiares y los sobrevivientes de Bahía Blanca, de los organismos que tuvieron luchadores destacados a lo largo de los años”, agregó el jefe comunal, quien también recordó y repudió el rol del diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.) durante la dictadura.
Por su parte, el ministro Mena y el subsecretario Moreno enfatizaron que la provincia de Buenos Aires se ha convertido en un «bastión» de las políticas de memoria ante lo que calificaron como un abandono de funciones por parte del gobierno nacional en esta materia.
Más allá de la faz institucional, la nota distintiva de la jornada la dieron los relatos de los sobrevivientes. Se recordó cómo el horror para los trabajadores portuarios no terminaba con la libertad física, sino que continuaba con la «muerte civil»: despidos masivos, listas negras y una vigilancia asfixiante que buscaba romper los lazos solidarios de la comunidad de White.
En ese sentido, la apertura del edificio busca revertir esa historia. Durante la ceremonia, se descubrieron placas conmemorativas y se presentó el «Jardín de Mariposas», una intervención del Ministerio de Ambiente provincial que busca dar vida y color a un sitio que alguna vez fue sinónimo de encierro.
La transformación de la ex Prefectura es el resultado de un largo camino que incluyó hitos como el rescate de archivos de inteligencia en 2005 y la señalización del edificio en 2019, un acto recordado por la tensión cuando el entonces intendente Héctor Gay fue rechazado por los propios sobrevivientes.
Hoy, el Espacio de Memoria de Ingeniero White abre sus puertas no solo para recordar el pasado, sino como un territorio de palabras y comunidad en un contexto nacional que los organismos locales describieron como hostil. Como bien señaló Rosario Rolando, de la Red por la Identidad, habitar este lugar hoy es, en esencia, un acto de resistencia que transforma un antiguo sitio de silencio en un motor para la promoción de derechos hacia las nuevas generaciones de bahienses.
(Con información de Prensa Provincia de Buenos Aires y Página 12)



